viernes, 18 de octubre de 2013

Copa Intercontinental 1961: Peñarol Campeón

Hasta el año 1960 Real Madrid no paró de acaparar títulos. Llegó a consagrarse pentacampeón de Europa y coronó su hegemonía  con el título de Campeón Mundial de Clubes al vencer la primera Copa Intercontinental ante Peñarol. Solamente otro equipo sensacional podría desplazarlo. En 1961 surgió Benfica.
En los octavos de final de la Copa de Campeones de Europa, Barcelona eliminó a Real Madrid (2-2 y 2-1) de la competencia y se catapultó como el gran candidato a ganarla. Con excelentes futbolistas como Ladislao Kubala, Sandor Kocsis o Luis Suárez los catalanes no imaginaban que algun otro equipo les pudiera arrebatar el título de campeón. Benfica sin embargo, fue dejando rivales por el camino sin mayores dificultades, superando al Heart de Escocia, al Ujpest Dosza de Hungría, al Aarhus de Dinamarca y al Rápid Viena de Austria. Los portugueses de esta manera llegaron a la final ante el gran candidato a ganarla.
El Wankdorsfstadion de Berna en Suiza fue el palco de un gran encuentro de fútbol. Barcelona se adelantó en el marcador aumentando al presunción de su favoritismo. Pero Benfica también tenía un gran equipo y sus propias estrellas como el capitán José Aguas o el mozambiqueño Mario Coluna.

José Aguas, el gran capitán portugués

Benfica logró empatar y hasta ponerse 3 a 1, pero faltando 15 minutos para el final, Zoltán Czibor descontó para el equipo catalán. De todas maneras, los lusitanos dirigidos técnicamente por el húngaro Béla Guttman pudieron mantener la diferencia quedándose con la Copa.
Peñarol que había sufrido una dura derrota en la Copa Intercontinental de 1960, llegaba por la revancha tras ganar por segunda vez consecutiva la Copa Libertadores de América. Los aurinegros que habían vencido a Olimpia de Paraguay en su primera consagración, en el 61 se dieron el gusto de vencer al gran Palmeiras de Brasil. Y además, ya tenía bastante más experiencia en copas internacionales contando que los europeos llevaban casi 6 años de ventaja.


A pesar de Peñarol poseer otros talentos,
Alberto Spencer nuevamente se presentó como la gran carta de triunfo aurinegra

La primera final


Jugado en el Estadio Da Luz en la ciudad de Lisboa, el partido de ida le dio ventaja a los lusitanos que vencieron por 1 a 0 con gol de Mario Coluna.


Coluna, enorme talento del continente africano

Benfica disfrutó en la época del incuestionable talento de futbolistas provenientes de las colonias portuguesas en el continente africano. Mozambique -país del sudeste africano enfrentado geográficamente a la isla de Madagascar- tuvo con Benfica generosidad extrema. Dos de sus mayores cracks llegaron de esas tierras: Mario Coluna y Eusébio.
En Montevideo, el Estadio Centenario abarrotado de público lo estaría esperando.




La segunda final


Roberto Scarone, entrenador de Peñarol, dispuso una variante para el partido en la capital uruguaya dando ingreso en la oncena titular al peruano Juan Joya. Peñarol, abriendo la cancha con Joya sobre la banda izquierda, iría al todo o nada para no perderse la segunda oportunidad de ser considerado el mejor del mundo. Debía ganar por cualquier resultado para alcanzar una tercera instancia de definición. Y lo logró.

Roberto Scarone, técnico de Peñarol
En un partido en el cual se presentó firme en su defensa, anulando el talento africano del Benfica y principalmente con una gestión sobresaliente de sus atacantes, Peñarol arrolló al equipo portugués con histórico 5 a 0. Ya en el primer tiempo estaba configurada la goleada, un gol de Pepe Sasía, dos de Joya y el infaltable de Spencer, redondeó un categórico resultado de 4-0.
En el segundo tiempo Spencer selló la goleada con otro gol suyo. En tiempos actuales tamaña diferencia hubiera permitido que Peñarol se quedase con la copa. El reglamento de 1961 proponía otra cosa: era necesario jugar un tercer partido en caso de igualdad de puntos. El vencedor sería consagrado campeón.


La Finalísima


Apenas dos días después, el Centenario volvió a convocar a una multitud de hinchas aurinegros, privilegiados testigos del más alto objetivo que club alguno pueda tener: ser campeón mundial. El título de la Intercontinental habilitaba tal distinción. Peñarol tenía la oportunidad de convertirse en el primer equipo del continente en alcanzar la hazaña.

El gran Benfica de 1061

Fue otro partido, Benfica alertado del poderío de los uruguayos tomó recaudos. Pese a todo, José Sasía no tardó en abrir el marcador. Con tan sólo 5 minutos Peñarol se encaminaba hacia su gran objetivo. Pero Benfica no en vano había cortado la serie de títulos consecutivos del Real Madrid sino también desbancado al propio rival de los madrileños, el Barcelona. Tenía sus armas. Eusébio que había comenzado como titular en el equipo lusitano, logró empatar pasada la media hora de juego.
A un gran primer tiempo sólo se le podía agregar otro gol para llegar a la cumbre de las emociones. El elegido fue Pepe Sasía, talento fundamental y decisivo para que Peñarol alzara la Copa. En tan sólo 45 minutos se diseñó el ganador de la Intercontinental. 
La hinchada peñarolense sólo tuvo que esperar el final del partido para lanzarse a un festejo interminable por las calles de Montevideo.

Peñarol, primer equipo sudamericano campeón intercontinental

El campeón


Tras dirigir a varios equipos de la costa del Pacífico, Roberto Scarone llegó a Peñarol en el año 1960 proveniente de Alianza Lima de Perú. Nacido en Uruguay y futbolísticamente en el propio Peñarol, como entrenador del club se abrazó a la gloria. Logró títulos inolvidables. 
Contó con un gran aliado: un plantel integrado por excelentes jugadores y principalmente por una delantera sensacional. Integrada por Luis Cubilla, Ernesto Ledesma, José Sasía, Alberto Spencer y Juan Joya, es parte del abc del hincha aurinegro. A eso el equipo de Scarone lo completaba una defensa aguerrida con jugadores emblemáticos como el capitán William Martínez.


Fuentes de consultas:

adiccionrayada.com.mx
ogol.com.br
Libro Campeón del Siglo XX